(Ed Wood), 1994
Director: Tim Burton;
Guión: Scott Alexander & Larry Karaszewski, según “Nightmare of Ecstasy”, escrito por Rudolph Grey.
Fotografía: Stefan Czapsky, blanco y negro;
Música: Howard Shore;
Producción: Touchstone Pictures;
Intérpretes: Johnny Depp, Martin Landau, Sarah Jessica Parker, Patricia Arquette, Bill Murray, Jeffrey Jones, Lisa Marie, George “The Animal” Steele, Vincent D´Onofrio.
EE.UU., 125 minutos
2 Oscar (Actor Secundario , Maquillaje)
“- Estoy orgulloso. La escribí, la dirigí, y actué en ella.
Como Orson Welles en Ciudadano Kane
-Sí, pero él no se ponía jerseys de angora”
Recién estrenada Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet, parece el momento de volver nuestra mirada a la obra de uno de los grandes cineastas aparecidos a finales del siglo XX, Tim Burton. Enfant terrible del nuevo Hollywood, director de culto,
es venerado por legiones de seguidores por su personalísima visión del cine, medio que ha utilizado para volcar todas sus inquietudes, extrañas y morbosas, pero siempre desde una postura poética y, en ocasiones bellísimas, en un universo propio donde domina la muerte, el amor, lo extraño, todo aquello que se aparta de lo cotidiano. No dejó a nadie indiferente con sus dos primeros cortometrajes, Vincent y Frankenweenie, revisitación el primero de las viejas películas de Vincent Price sobre Edgar Allan Poe, y el segundo sobre el mito de Frankenstein, siempre bajo la perspectiva de niños “especiales”, muy parecidos al propio Burton. Sus dos primeros filmes, y especialmente el segundo, ya dejaron constancia de un estilo propio: La gran aventura de Pee Wee (Pee Wee´s big adventure, 1985), y Bitelchús (Beatlejuice, 1988). Su gusto por lo oscuro, lo tenebroso, y lo gótico hacían de él el mejor candidato para dirigir la adaptación cinematográfica de Batman (1989), así como su primera secuela, Batman vuelve (1992), todavía hoy las mejores de la serie por su atmósfera gótica y su particular sentido del humor. Entre ellas dirigió su primera obra maestra, Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, 1990), y quizá el paradigma de sus obsesiones. Después vendrían Pesadilla antes de Navidad (The nightmare before Christmas, 1993), maravillosa obra de animación, esta Ed Wood
(1994), el homenaje a las películas de marcianos de los 50 Mars Attacks! (1996), y la deliciosa Sleepy Hollow (1999). El nuevo milenio nos trae a un Burton más irregular, quizá excesivamente acomodado en los grandes estudios (pese a su condición de artista, que lo es, siempre ha gozado de un mayor o menor apoyo de la industria hollywoodiense), entregando bazofias como el remake de El planeta de los simios (Planet of apes, 2001), o la aburrida Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolate factory, 2005), pero también otra obra maestra, la bellísima Big Fish (2003), o las estupendas La novia cadáver (The corpse bride, 2005), de nuevo en la animación, y la mencionada Sweeney Todd (Sweeney Todd. The demon barber of Fleet Street, 2007), con la que ha estado nominado, por primera vez, al Globo de Oro (nunca lo ha estado al Oscar… cosas de la Academia).
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