Existen claros indicios que apuntan a que hay un director que como director, dirige. El que dirige marca los tiempos de dirección y todas sus pautas. Todo tiene que encajar, muchos factores son los que hay que controlar y no es empresa fácil aunque los últimos siglos hallan ayudado.
Todos sabemos que el que juega con el mundo son las personas que se pueden permitir este placer. Y estas son un número reducido en proporción, pero inmenso en número. Pero claro, ¿quien es el que dirige a este basto número selecto de gente? George Bush. Bush y su cultura americana es la tendencia. Aquí en España ya se avecinan marcas inequívocas de esta cultura globalizada en el mundo entero. Hace bien poco, nos aterrorizamos con una matanza en una universidad en Virginia (EEUU). Un adolescente entró fácilmente al campus con dos pistolas y masacró a 30 jóvenes estudiantes. Quizás la raíz de este problema no es el hecho de que practicamente cada americano disponga de su propia arma de fuego, pero si que apoya claramente lo que ocurre muy de vez en cuando en el país más desarrollado, en el que todavía existe y se apoya en muchos casos la retrograda e injusta pena de muerte.

Artículo de Patrick en el periódico
Es desolador pensar que en Estados Unidos existen en poder de los ciudadanos unas 200 millones de pistolas. Porque si aquí estamos hartos de escuchar que durante una pelea de navajas un adolescente a resultado grave tras un apuñalamiento en el abdomen, allí, en una pelea pueden morir varios fácilmente. Y esta facilidad para poseer armas ya sea legalmente o en el mercado negro, en un país en el que existe mucha delincuencia y mucho racismo, es muy peligroso. Y lo peor no es esto, lo peor es que esta última matanza halla podido inspirar a cualquier loco con armas o sin ellas (pues con unos 200 $ se consigue una). A todo esto, nuestro presidente Bush defiende la posesión de armas. ¡Pues si que estamos bien! ¡Donde se ha dejado la sensatez este hombre! ¿Y Guantánamo? Que explique nuestro presidente como está o estuvo la situación allí. No quiero tratar a EEUU como a una nación enferma (pues le tengo mucho aprecio a muchos elementos estadounidenses), en la que el Prozac y una pistola son los protagonistas, pero lo que no puede ocurrir es que el gobierno no dé ninguna clase de ejemplos. Habrá que mandar a todos estos locos con armas a Irak, o a cualquier otro sitio donde hallan armas por vender o petróleo que robar.