(William Shakespeare´s Hamlet), 1996
Director: Kenneth Branagh;
Guión: Kenneth Branagh, según la obra de William Shakespeare;
Fotografía: Alex Thomson, color;
Música: Patrick Doyle;
Producción: Castle Rock Entertainment;
Intérpretes: Kenneth Branagh, Kate Winslet, Derek Jacobi, Julie Christie, Richard Briers, Michael Maloney, Timothy Spall, Billy Crystal, Robin Williams, Jack Lemmon, Charlton Heston, Rufus Sewell, Gérard Depardieu, Richard Attenborough, Brian Blessed, Judi Dench, John Mills, JohnGielgud.
Reino Unido / Estados Unidos
237 minutos.
“Ser o no ser; ésta es la cuestión…”
Sí, lo reconozco: mi nueva propuesta no es nada fácil. Shakespeare. Teatro. ¡4 horas! Pero en mi ánimo y pretensión de presentaros siempre grandes películas de la historia del cine no podía dejar atrás esta absoluta maravilla, con la intención no sólo de intentar demostraros que de Shakespeare, ese escritor inglés muerto hace cuatrocientos años, han nacido estupendas películas (no en vano es el mejor guionista que ha habido nunca), sino también de acercaros a la figura de uno de los mejores directores de los 90, todavía hoy injustamente infravalorado: Kenneth Branagh. Hombre de teatro curtido en la Royal Shakespeare Company (casi nada), comparado con Laurence Olivier, saltó como él al cine dirigiendo, escribiendo, y protagonizando su primera película en 1989, una versión del Enrique V shakesperiano. Se ha acercado al mundo del bardo en cinco ocasiones más: Mucho ruido y pocas nueces (1993), En lo más crudo del crudo invierno (1995, no de Shakespeare, sino sobre una compañía de actores que va a representar un desastroso Hamlet), Hamlet de Kenneth Branagh (1996), Trabajos de amor perdidos (1999), y As you like it (2006). Pero no sólo de Shakespeare ha vivido Branagh, como demuestra Morir todavía (1991), un estupendo thriller y su primer film hollywoodiense, Los amigos de Peter (1992), intimista pieza de cámara sobre la amistad y el amor, la muy criticada pero excelente Frankenstein de Mary Shelley (1994), y, en este recién acabado 2007, la espectacular La flauta mágica, adaptación de la ópera de Mozart, y el muy interesante remake de La huella. Como veis, una carrera breve pero de lo más ecléctica. Lástima que la divertida Trabajos de amor perdidos fuera un fracaso absoluto de crítica y público, porque Branagh ha estado siete años sin dirigir. Ahora parece volver a la carga, y aunque ni La flauta mágica ni La huella han sido éxitos (sin mencionar que As you like it sólo ha sido estrenada en Italia…), demuestran que Branagh no ha perdido su excelente pulso como narrador y director.
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