Sony Me Reclama
-Autor: Javi
Desde la ruta del bakalao ninguna afición ha conseguido una respuesta tan unánime por el colectivo bakala. ¿Qué haces este fin de semana? ruta del bakalao repondían. ¿En qué coche? Seat Leon, Hyundai Coupe, BMW, Golf (Con la correspondiente O/A cromada tras el modelo) ¿Que droga vas a tomar? Coca, extasis, chocolate, heroina… ¿Que te vas a poner? Nike TN, WTP, Rottweiller, El niño, Scorpion Bay… ¿Y el domingo a que videoconsola jugarás? ¡A la plei! ¿A que juego? ¡Al pro!
Siempre, no falla.
Desde hace más de un año veo en Sony matices del espíritu que llevó a Nintendo a la gloria y que fue lo que impulsó a millones de niños y adultos a amar a una marca. Más de un año viendo como, almenos en España, Sony no se preocupa sólo por sus clientes más idiotas y apuesta por buenos juegos sin importar si venderán siete veces menos que el SmackDown o que el juego basura de esa película que estrenaron hace dos semanas y hay que vender rápido porque la semana que viene nadie se acordará de qué demonios era eso. Es fácil encontrar buenos juegos a los que otras compañias pasan de distribuir fuera de Japón o que directamente no facilitan su desarrollo.
Esta no es, ni mucho menos, una declaración de intenciones como la que escribí hace unos meses antes de comprar una Xbox 360 pero si es un gran paso ya que hace unos años no me veía con una consola de Sony, ya sea porque llevan diez años con el mismo mando o porque sus franquicias no me atraen lo suficiente.
Pero todo eso empieza a cambiar porque dentro de unos meses verán la luz el Little Big Planet, un juego con el que Sony tanteará el terreno de este tipo de juegos en PS3 al que dentro de un tiempo se le sumará también el Wipeout. Una franquicia que aun teniendo buenos juegos, nunca han alcanzado el nivel impuesto por el F-Zero de Nintendo y SEGA. Un F-Zero que se quedó en Gamecube y que por ahora no sabemos si Nintendo tiene planes para sacar en Wii y si lo hace veo complicado que en esta generación supere al Wipeout HD.
En el campo de las portátiles también tenemos a Sony ganando terreno y es aquí donde podemos encontrar un catálogo que recuerda aún más a los grandes del pasado. Juegos de lucha en 2D, como es el Guilty Gear o/y Street Fighter; otros para todos los públicos como Patapon y Loco Roco; nuevos clásicos de carreras como Sega Rally Revo, Wipe Out Pulse y OutRun; también encontramos plataformas como Ultimate Ghosts ‘n’ Goblins y un clásico para PlayStation, el Crisis Core: Final Fantasy VII. Y es en PSP donde las third party dan vida y no una orgía de plagios y aburridos trainers, mascotas y juegos que perfectamente podrían haber salido para un teléfono móvil.





Segundo álbum de Cream, una de las bandas más influyentes de los 60 y de la música en general. Aquella banda la formaban: Eric Clapton (vocalista y guitarrista), Jack Bruce (cantante y bajista) y Ginger Baker (batería). Un trío superdotado que pronto, con su primer disco (Fresh Cream, 1966) causarían gran expectación, y con su segundo y más brillante (Disraeli Gears) dejarían boquiabiertos hasta a los más escépticos. Cream, y en mi opinión Disraeli Gears, supuso innovación. El blues psicodélico cubierto con un manto de rock retazado con acordes y ritmos folk y pop fue lo que inyectaron en el mundo musical. Este disco, Disraeli Gears, procede de un año dulce para la historia de la música y que hemos hecho referencia en muchas ocasiones, 1967. Era la época en la que The Beatles, The Doors, Pink Floyd, The Who, Love e innumerables grupos de música sacaron lo mejor de si mismos. El disco que aquí se va a comentar bien merece un puesto entre los mejores y más influyentes discos en toda la historia. Hablamos de la ”cream de la cream”, hablamos de Disraeli Gears.
El sábado 15 de Marzo tuvo lugar en KCH (Dolores), un concierto de Palanca y cambio con motivo del tercer aniversario del pub-cafetería que comanda José Eulogio. Los componentes de este magnífico grupo, que se dedica sobre todo a covers pop-rock, son cinco: Tommy López (batería), Erik Bergamaschi (teclista), Roberto Fassani (guitarra y voz) y un saxofonista y un bajista. Este último sustituyó al bajista habitual del grupo (Andrea Lloret Fernández). Palanca y cambio, por lo que pude observar, es un grupo generoso, ya que nos regaló unas dos horas de buena música. Tocaron canciones de Coldplay, U2, Pink Floyd, Bon Jovi, Snow Patrol, Credence Clearwater Revival, The Police… Decir que la calidad de esta banda de covers es sobresaliente, dándole un toque de jazz-blues a todas las canciones gracias a la participación inconmensurable del saxofonista.
Esta noche, en el dia del vicio tenemos como invitado al sucio Vlanco de fabulagames.com y miembro de blogojuegos que tras ver el primer dia del vicio celebró la 
Director: Tim Burton;
es venerado por legiones de seguidores por su personalísima visión del cine, medio que ha utilizado para volcar todas sus inquietudes, extrañas y morbosas, pero siempre desde una postura poética y, en ocasiones bellísimas, en un universo propio donde domina la muerte, el amor, lo extraño, todo aquello que se aparta de lo cotidiano. No dejó a nadie indiferente con sus dos primeros cortometrajes, Vincent y Frankenweenie, revisitación el primero de las viejas películas de Vincent Price sobre Edgar Allan Poe, y el segundo sobre el mito de Frankenstein, siempre bajo la perspectiva de niños “especiales”, muy parecidos al propio Burton. Sus dos primeros filmes, y especialmente el segundo, ya dejaron constancia de un estilo propio: La gran aventura de Pee Wee (Pee Wee´s big adventure, 1985), y Bitelchús (Beatlejuice, 1988). Su gusto por lo oscuro, lo tenebroso, y lo gótico hacían de él el mejor candidato para dirigir la adaptación cinematográfica de Batman (1989), así como su primera secuela, Batman vuelve (1992), todavía hoy las mejores de la serie por su atmósfera gótica y su particular sentido del humor. Entre ellas dirigió su primera obra maestra, Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, 1990), y quizá el paradigma de sus obsesiones. Después vendrían Pesadilla antes de Navidad (The nightmare before Christmas, 1993), maravillosa obra de animación, esta Ed Wood
(1994), el homenaje a las películas de marcianos de los 50 Mars Attacks! (1996), y la deliciosa Sleepy Hollow (1999). El nuevo milenio nos trae a un Burton más irregular, quizá excesivamente acomodado en los grandes estudios (pese a su condición de artista, que lo es, siempre ha gozado de un mayor o menor apoyo de la industria hollywoodiense), entregando bazofias como el remake de El planeta de los simios (Planet of apes, 2001), o la aburrida Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolate factory, 2005), pero también otra obra maestra, la bellísima Big Fish (2003), o las estupendas La novia cadáver (The corpse bride, 2005), de nuevo en la animación, y la mencionada Sweeney Todd (Sweeney Todd. The demon barber of Fleet Street, 2007), con la que ha estado nominado, por primera vez, al Globo de Oro (nunca lo ha estado al Oscar… cosas de la Academia).

