Concepto de Fascismo I

freikorps-lichtschlag-soldiers.jpgFreikorps

El Origen

Capítulo 1

Ceñirse al concepto de fascismo es una tarea complicada dado que el fascismo tiene diversas vertientes y normalmente poseemos una idea general sobre él, no una idea concreta y simple. Podemos hablar del origen del fascismo como un movimiento cultural, podemos hablar del origen del fascismo como un movimiento político, incluso podemos hablar del origen del fascismo como un movimiento artístico y económico. Por lo tanto, lo que nos queda claro es que el fascismo es un »movimiento». Socio-económico y cultural, que surge en Europa (fundamentalmente en Italia y Alemania) en el periodo de entreguerras (1918-1939).

2ww.jpgEs fácil relacionar el final de la 1ª Guerra mundial con el principio de la ideología fascista. Y no es casualidad, más bien es causal. Causal del fin de la primera gran guerra, de esa guerra masiva que conllevó la brutalización de la política en Europa. Con media Europa destrozada y la otra media »coja», la mentalidad de los excombatientes jóvenes que sobrevivieron a la guerra no pudo cambiar sustancialmente después de la misma. Sin embargo, entre los no combatientes, la vida capitalista y de liberalismo sí que había cambiado. Por tanto, es lógico este »shock» de los que lucharon durante la 1ª Guerra mundial, que muchos pudieron ver como ya no les esperaban sus novias, mujeres y familia en general. Que todo era distinto, que se habían quedado atrás. De momento, ¿quién se ocuparía de toda esta gente?, muchos de ellos mutilados, deformados; ya sea física o mentalmente. Pues hubo quienes se ocuparon de ellos, o más bien se aprovecharon de ellos. Uno de los gérmenes y el más recurrido sucedió en Italia, con el inclasificable Mussolini (ya que comenzó siendo socialista de pro) y los arditi.jpgArditi. En Italia, así se les llamaba a un grupo que estaban en contra del capitalismo y liberalismo y en favor de un revoltoso movimiento patriótico. Muchos de los excombatientes, y sobre todo los jóvenes, no supieron reaccionar, ya que tenían en la cabeza unos valores ultranacionalistas que les inmovilizaba a la hora de pensar en trabajar en cualquier cosa; solo servían para servir a la patria luchando en el frente. Pues bien, a »los Arditi» o »los ardientes» les vino muy bien toda esta gente para iniciar su ejército fascista, al igual que a »los Freikorps» en Alemania, que viene a ser un equivalente a »los Arditi» en Italia.

De todas formas, media europa (en su mayoría masculina y joven) en edad de trabajar estaba muerta (17 millones son demasiados millones) o mutilada (7 millones, que también son muchos millones), y no todos los que estaban »sanos» física y mentalmente entraban en movimientos como »los Arditi» o »los Freikorps». Francamente, no eran demasiada masa social al lado de los movimientos obreros y comunistas (terror rojo) que se sucedían en Europa. Lo verdaderamente transcendente y decisivo fue el hecho de que el liberalismo se pusiera en el lado del fascismo. Entonces se decantó la balanza. No es fácil explicar por qué los capitalistas y liberalistas, o también llamados centristas (en aquel momento), se decantaron por el fascismo. Pero se puede intentar vislumbrar ese interrogante. Por una parte, es muy fácil escribir ahora sobre todas estas cuestiones, dado que ya se sabe lo que pasó, y en que desembocó. Tenemos pues que trasladarnos a esa época y pensar en lo que ocurría entonces en Europa. En aquel momento de entreguerras, los partidos socialistas, comunistas y los sindicatos metían mucha presión a los países europeos. Todo tiene una explicación, y es que después de la 1ª Guerra mundial hubo una crisis industrial muy importante que supuso el cierre de empresas muy importantes (mayoritariamente de armas y utensilios de guerra) y que daban mucho trabajo. Al cerrar estas empresas, dejaban a muchas personas en paro (no había subsidio de paro ni seguridad social) y esto suponía a quien más y a quien menos, la miseria. Sería como una especie de crisis de subsistencia, pero actual. Al haber tanta gente en la miseria y sin trabajo, las afiliaciones a los partidos obreros, comunistas y sindicatos aumentaron sobremanera.

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Estos partidos luchaban para que los trabajadores estuviesen en mejores condiciones y comenzaron a salir a la calle organizando huelgas. Cada vez salía más gente, pues cada vez había más paro, y llegó un momento en que las manifestaciones y huelgas eran diarias y en masa. Los capitalistas estaban asustados y llamaron a todo este alboroto »el terror rojo». ¿Qué es lo que nos queda después de esto? Pues nos queda mucha gente en partidos obreros y comunistas y un número bastante escueto en el centro liberal y partidos fascistas. Para equilibrar la balanza, y esto fue lo que conllevó al ascenso de los fascismos, el centro liberal apoyó al fascismo. Es muy posible que, los liberales de centro, a parte de que actuaran por miedo, pensaran que los fascistas eran pocos y que nunca llegarían hasta donde llegaron. Pero se equivocaron, y se creó en Europa una clara polarización política, que dejaría en un lado a socialistas y comunistas, y en el otro a los fascistas con apoyo de liberales de centro y capitalistas. Recordemos que, el fascismo, en su origen, repele al capitalismo y liberalismo. Parece ser que, como en muchas ocasiones ocurre, actuaron por interés. Se dieron cuenta de que necesitaban al centro para ser más poderosos. Entonces y después de crearse un buen número de apoyo a la causa patriótica, el fascismo ascendería en poco tiempo e intentará aplastar a todo lo que se le ponga por delante.

Acabamos de ver por encima cómo y por qué surge el fascismo. Ahora intentaremos dejar claro qué es lo que significa el fascismo en sí. Con el fascismo podemos ver como se exalta a la nación por encima del individuo. El fascismo es un ejemplo perfecto de stilodivita.jpgbrutalización de la política. Brutalización que tiene su origen en el ultranacionalismo. Se antepone la acción a la razón, un mal que ya comenzó con la 1ª Guerra mundial. En una frase se podría decir que, la 1ª Guerra mundial se llevó a cabo debido al ultranacionalismo, y esto desembocó, entre otras muchas cosas, en el fascismo, que posteriormente daría pie a la 2ª Guerra mundial. El final de esta guerra supondría la derrota de los fascismos más significativos a excepción del fascismo español o franquismo, con Francisco Franco (este fascismo evolucionaría fuera de contexto y en desnivel con toda europa). Por lo tanto, es fácil relacionar la 1ª y la 2ª Guerra mundial como el germen y el fin del fascismo operante. Y digo operante porque después de la 2ª Guerra mundial sigue existiendo el fascismo, pero nos encontramos con un fascismo destrozado y derrotado, que de nada sirve (inoperante) y que se encuentra fuera de lugar y sin credibilidad. Pasará de ser operante a ser inoperante.

Cabe destacar que, el fascismo, tiene componentes altamente románticos. Y como ejemplo principal a este romanticismo fascista nos encontramos con el nacionalismo exacerbado o patriotismo y a la creación de un Imperio a imagen y semejanza del Imperio Romano. Para los fascistas y la ideología fascista, es como una especie de »renacimiento». El periodo del renacimiento consistía en la realización de una reminiscencia sobre el mundo Griego y toda su cultura literaria, ideológica, artística, social y política. Y en el caso del »renacimiento» fascista, se basa en reminiscencias romanas propias del Imperio Romano en todo su esplendor. Si en la época del renacimiento se necesitaba del mundo clásico para escalar en cultura y moralidad, el fascismo necesitaba la imagen y la idea del Imperio Romano para luchar contra todo lo que luchaba el fascismo.

El fascismo luchaba, como bien dice Stanley G. Payne en su libro »El fascismo»: «contra el liberalismo, el comunismo, y el conservadurismo. Este patriotismo e intento de resucitar al Imperio Romano marca el romanticismo fascista.»

El próximo día, “Personalidades fascistas”, y como protagonistas principales: Mussolini, Hitler y Franco.

  1. Hola, me ha parecido interesante este artículo. Sin embargo, me ha sorprendido que metas a Franco y al franquismo dentro del concepto de fascismo en general. Es factible englobar a Hitler, pese a sus diferencias con Mussolini y su ideología, en un concepto extensivo del fascismo, pero englobar a Franco creo que es extralimitarse, pues las diferencias que lo separan son de peso. Aunque bien es cierto que el neofascismo (y también mucho «fascista» clásico, empezando por sus líderes) ya se ha encargado de tapar todo atisbo de fascismo «originario» o «puro», anticapitalista, y ensalzar lo que se ha llamado la derecha fascistizada, aquellos que, como bien dices, pasaron del liberalismo conservador al fascismo por miedo al «terror rojo».

    Un saludo.

  2. OSO, en unos 2 o 3 días tienes el segundo artículo.

    Y para ruinas humanas, no adelantes acontecimientos, en los próximos capítulos se explica el por qué sobre Franco. Totalmente de acuerdo a que no pertenece a la ideología del fascismo, que no se atañe al concepto puro, pero hay que hablar de él, hay que explicarlo, porque en muchas ocasiones, incluso estudiosos del tema, lo han metido dentro del saco del fascismo, por tanto me veo en la obligación, por lo menos, de explicar su relación con el fascismo.

    Un saludo a todos.

  3. Muy interesante y certero el primer artículo,como esperaba;y recordando mi propio comentario anterior cuando apoyé la idea de hacer esto…dada la desinformación general imperante sobre este tema,no estaría de más que la mayoría de personas (bastante jóvenes en su mayoría) que oímos prácticamente a diario (por ejemplo de los entornos «abertzale» o «antisistema») usar la palabra «fascista» para definir a otros generalmente a modo de insulto,se leyeran este trabajo que se ha puesto en marcha para culturizarse un poco y al menos saber lo que significan los términos que usan;aunque,pero sin entrar a juzgar ni a los mencionados ni a nadie,entiendo que en este país se equipara «fascista» con lo que se llama «facha/franquista»…y coincidiendo con lo que habéis comentado,yo tampoco creo que sean conceptos que vayan de la mano precisamente.

    Salud y que siga el nivel.

  4. Sólo un breve apunte.

    El fascismo es antiliberal, pero no debemos confundir el antiliberalismo con el anticapitalismo. Como se puede comprobar en la práctica política, el fascismo no atacó al sistema capitalista, respetando las relaciones de producción anteriores. En ningún momento el fascismo puso en cuestión el capitalismo como sistema económico, aunque si atendemos únicamente a los textos teóricos, bien pudiera parecerlo.

    Conviene, en este sentido, no confundir las medidas típicas de una economía de guerra (que se suelen mencionar como ejemplo de su anticapitalismo), puesto que son medidas excepcionales que también se aplicaron en democracias como Francia, Gran Bretaña y EUA sin que dieran lugar a la crítica de «anticapitalistas».

    Saludos.

  5. Una cosa, Víctor, es lo que fue en un principio, y otra muy distinta, en lo que se fue convirtiendo. Y si nos ponemos así, en el concepto de fascismo, que abarca muchísimo (como ya sabrás) y te irás dando cuenta por la extensión de los 4 o 5 capítulos que escribiré, mi razonamiento entra dentro del concepto, de eso estoy segurísimo. Y, por otra parte, lo que dices es muy muy discutible. El fascismo no casa ni con el liberalismo ni con el capitalismo. Pero jugó con ambos sistemas por interés, como muchas otras ideologías que no casan ni con liberalismo ni con capitalismo, que también se aprovechan, en muchos casos, de ellos. Pero vamos, que todos los sistemas e ideologías acaban mezclándose, tanto las llamadas benignas, como las malignas. Habrá que ver qué piensa cada uno desde su humilde opinión, de cuales son las buenas y cuales las malas. Afirmar con rotundidad que una es la mejor, en fin, a mí, me parece una temeridad.

  6. Saludos.

    Yo no he dicho que tu razonamiento no entre dentro del concepto.

    Pero eso que dices tú que «el fascismo no se casa con el liberalismo ni con el capitalismo», la primera parte es correcta, pero la segunda no. Veremos en posteriores artículos si muestras actuaciones que sean anticapitalistas por parte de los regímenes fascistas, pero no lo creo posible. Es un tema bastante trabajado y donde hay cierto quorum. Ninguna revolución fascista cambió la distribución de los medios de producción ni transformó las relaciones de propiedad, eso es lo que imposibilita hablar de un componente anticapitalista en el fascismo, más allá de lo verbal y teórico. Porque bueno, por verbal y teórico, Franco iba a crear un nuevo Estado agrario, y mira tú que éxodo rural… Así que debe quedar claro que no hablo de panfletos ni discursos, hablo de lo que se llevó a cabo. Y ni en Italia ni en Alemania se agredió al capital.

    Pero reitero que se puede estar a favor del capitalismo y en contra del liberalismo; eso es exactamente el fascismo. Creo que el error es que asocias firmemente dos conceptos muy diferentes, liberalismo (sistema político) y capitalismo (sistema económico).

    Un saludo.

  7. A ver: Pienso que es un tema muy trabajado pero que igualmente siguen existiendo discrepancias. Luego, al terminar los capítulos, mostraré la bibliografía utilizada, que es más o menos diversa y, pienso, correcta. En la práctica, Víctor, el fascismo casa con el capitalismo, porque para ellos no había otra manera. Aquel sistema tosco e irracional al que llamamos fascismo es incompatible con el no capitalismo, lo tengo muy claro, y en esencia, pensamos igual. Lo que sí que mantengo, y lo mantendré siempre, es que para la ideología fascista, en un principio, le era extraño el capitalismo.

    Y bueno, permíteme la opinión de que pienso que estás totalmente equivocado en el sentido de que tu dices: «Ninguna revolución fascista cambió la distribución de los medios de producción ni transformó las relaciones de propiedad, eso es lo que imposibilita hablar de un componente anticapitalista en el fascismo»

    No, no tiene por qué. No cambió la distribución de los medios…, eso lo consiguió, más o menos, el comunismo. Pero, no todo lo anticapitalista tiene por qué ser bueno, puedes ser anticapitalista y reaccionar como un fascista, porque, además, el fascismo antepone al individuo (craso error), y antepone la acción a la razón (craso error), pero puede existir lo individual per sé en cualquier ideología y no tener tendencias capitalistas.

    Repito, en la práctico, solo se llegó a utilizar el odio hacia el capitalismo en un comienzo, con los arditi en italia, con ese grupo armado que de alguna manera no era consciente (en ese momento) de necesitar del capitalismo. Y bueno, si comenzamos a sacar contradicciones entre la ideología fascista, como en otras muchas, las hay, y a pares. Y eso lo sabes, muchas muchas incongruencias.

    Un saludo amigo. Un placer divagar contigo.

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